Hablando con el entrenador sobre el tiempo de juego

Muchos padres han estado enviándome sus preguntas pidiendo ayuda para hacer lo correcto, no solo para sus hijos, sino para todos los niños del equipo. Una de las preguntas más populares por parte de los padres es: ¿Cómo hablas con el entrenador sobre el tiempo de juego?

Bueno, no te va a gustar mi respuesta inicial, ya que me gustaría decirte que los padres no deberían de tener esa conversación durante la temporada. Esa conversación en particular debería ocurrir antes de aceptar poner a tu hijo en las manos de ese entrenador en particular. En un mundo perfecto, deberías de saber en lo que te estas inscribiendo, y animo a todos los padres a tener este tipo de conversaciones muy sinceras antes de aceptar a comenzar la temporada con un equipo en particular. Si el entrenador tiene claro que va a jugar con los mejores jugadores... punto, entonces está en manos de tu hijo ganar ese tiempo de juego. Si has leído la publicación anterior, verás que pienso que esta filosofía debería aplicarse para los niños que lleguen al grupo de los 12 años, pero no todos los entrenadores estarán de acuerdo. Si tu hijo está en una burbuja, y tu familia se compromete a hacer el mejor equipo posible, y ese equipo se compromete a ganar tantos juegos como sea posible, entonces prepárate para que el tiempo de juego no sea siempre el esperado.

Si te vendieron una factura diferente desde el principio, y se suponía que todos los niños tendrían el mismo tiempo, y no lo tienen, entonces tenemos otro problema. Creo que, en estas circunstancias, tienes derecho a tener una conversación con el entrenador. Definitivamente creo que esta conversación no debería de ocurrir en frente de los niños, ni siquiera en el campo. Lo primero que debes pensar es darte tiempo. Siempre encuentro que es mejor darle un poco de tiempo al problema, y ese tiempo puede ayudarte a controlar tus emociones y pensamientos. Un enfoque más profesional para reunirse fuera del campo de juego, y si es posible, con otra persona que se siente en la conversación y que realmente no esté tan invertida en el juego, es un buen enfoque. Una llamada telefónica o un correo electrónico para solicitar una reunión breve también es apropiado. Como entrenador, sé que respetaría a un padre que se reuniera conmigo y me recordara respetuosamente mi compromiso de jugar con todos los niños por igual y cómo no he cumplido esa promesa. Entonces tendría la oportunidad de defenderme y ojalá volver al camino correcto para hacer lo que dije que iba a hacer.

Por favor recuerda que entrenar en los deportes juveniles es un trabajo ingrato, y todos estos "voluntarios" son competitivos por naturaleza, y de vez en cuando es fácil perder de vista el panorama completo. La mejor manera de tener estas conversaciones difíciles es hacer primero algunos comentarios a los entrenadores animándolos y apoyándolos en sus decisiones, ya que después las conversaciones difíciles se tomarán más fácil y el motivo se verá más puro. Conspirar en contra del entrenador, chismear en las gradas y crear dramas que los niños seguramente verán, es una receta para la fricción... en tu equipo, con tu entrenador y con tus hijos.

Tu otra opción en este tema es dejar que tus emociones te controlen, explotar con en el entrenador justo después del juego y ganar el título de "Padre Loco del Deporte Juvenil" y ver a tus hijos sintiendo vergüenza y que den un paso más para dejar el juego que algún día podrían amar. Es tu llamada.

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