Consiguiendo el Gran Anillo

Parte de mi trabajo es estar frente a la cámara y los micrófonos, mucho más de lo que cualquier
otra persona lo estaría. Por eso, siempre hay una posibilidad de decir algo incorrecto, o que
algo se interprete incorrectamente u ofender a alguien. Trato de tener esto en cuenta cuando
me acerco al micrófono todos los días, pero inevitablemente voy a fallar, como la mayoría.
Hace poco me tuvo que pasar esto mientras me estaban entrevistado en la cena de Escritores
de Béisbol en St. Louis. Fue un evento impresionante que honró a algunos de los héroes más
grandes del juego de cada década, que se remonta a los equipos de los años 60. Todo lo que
necesito decirte es con quién tuve el privilegio de sentarme para explicar el tipo de noche que
tuve. Tim McCarver, Bob Gibson, Chris Carpenter y Paul DeJong me acompañaron a mí y a Joe
Ostermeier, el ex editor deportivo de Belleville News Democrat, en una mesa redonda durante
la noche ... no tiene precio.
Mi error sucedió durante la noche cuando estaban honrando a los equipos del 2000 y Tony
LaRussa insistió en que me uniera, ya que pasé 5 temporadas como jugador durante ese
período. Nuestro MC, Tom Ackerman de KMOX, me preguntó qué pensaba de la historia que
había estado presente en el escenario y del desafío que nos espera en esta próxima temporada.
Mi respuesta fue sincera, pero omití un punto. Mi respuesta fue que yo era la única persona en
el escenario que no había ganado el Gran Anillo, y eso sería algo que siempre pondría mis ojos
en esta temporada, y mientras que tenga la bendición de estar en el uniforme. Después del
evento Derrick Gould, del Post Dispatch, me recordó que me habían dado un anillo después del
campeonato del 2011, por ser miembro de la organización, por haber ayudado a los catchers y
servir en las ligas menores. No es que necesitara que me lo recordaran, ya que ese anillo es una
de las joyas más hermosa que he visto en mi vida, pero me di cuenta de que mis palabras y
pensamientos no se alinearon correctamente.
La verdad de los hechos es que estoy más que agradecido por la generosidad de los Cardenales
de St. Louis y del señor Bill DeWitt, por regalarme una pieza tan increíble de la historia que
siempre apreciaré. Pero también estaré implacablemente motivado en hacer todo lo posible
para ayudar a cualquier equipo del que forme parte, para ser uno de los pocos hombres que
estén de pie al último, después de meses de sacrificio, sudor y lágrimas. Uno de aquellos que
logre levantar el preciado trofeo y celebrarlo con una comunidad que pasó por los altibajos de
una temporada de las Grandes Ligas, y que colectivamente serán nombrados los actuales
Campeones del Mundo. Este recuerdo aún no lo tengo, y no puedo esperar la oportunidad de
conseguirlo en el 2018.

Add your comment...

CAPTCHA
This question is for testing whether or not you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.